Descubriendo Berlín (I) – Discovering Berlin, DE (I)

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Berlín es la capital de la Alemania unificada y una ‘ciudad-Estado’ con su propio nivel de autogobierno como un Bundeslande, o Estado federal, de la República Federal de Alemania, Bundesrepublik Deutschland. Se encuentra rodeada por el Estado federal de Brandenburgo, cuya capital es Potsdam, una visita obligada cuando se viaja con tiempo a Berlín.

La llegada y el transporte urbano y metropolitano

Para entrar en Alemania sólo es necesario disponer de DNI en regla; ya ni siquiera se lo pedirán al llegar. Ah, Schengen, qué gran acuerdo la supresión de las fronteras interiores entre algunos Estados miembros de la UE y sus vecinos. La historia no ha conocido un espacio único europeo de estas características desde los tiempos del imperio romano.

Habitualmente la llegada a la capital alemana es por avión al aeropuerto de Berlín Tegel, en la zona occidental, distante 8 kilómetros del distrito centro (Mitte). La mayor parte de los vuelos procedentes de España vía Madrid y Barcelona (por lo menos 2 vuelos diarios) y los de ‘bajo coste’ con Air Berlin (muchos de ellos vía Palma de Mallorca) llegan a Tegel; EasyJet y Ryanair vuelan al aeropuerto de Schönefeld. La duración del vuelo desde España es de aproximadamente 3 horas. A Tegel no llega el metro, cuyas estaciones se identifican mediante carteles con la letra U en blanco sobre fondo azul cian.

Berlín tiene dos aeropuertos principales, Tegel (TXL) y Schönefeld (SXF), este último en proceso de ampliación y llamado a convertirse en el aeropuerto más grande de Alemania y uno de los mayores de Europa en los próximos años como Aeropuerto Internacional Berlín-Brandenburgo. El tercero de los aeropuertos berlineses, Flughafen Berlin-Tempelhof, cuya terminal de pasajeros es obra del famoso arquitecto alemán Albert Speer (posteriormente ministro de armamento del III Reich en la fase final de la Segunda Guerra Mundial), ha sido cerrado en 2008 por su antigüedad y por seguridad, ya que se encuentra muy próximo al centro de la ciudad; pese a sus 90 años de historia, Tempelhof se convirtió en un símbolo de la ciudad durante el bloqueo soviético de 1948, pues acogía los vuelos de abastecimiento angloamericanos para el sitiado Berlín.

El precio del billete de autobús desde el aeropuerto de Tegel al centro de la ciudad es de 2 € y de algunos céntimos; la duración estimada del trayecto en hora punta es de 35 minutos hasta Alexanderplatz en el distrito centro o ‘Mitte‘. El precio medio de un taxi hasta el ‘Mitte‘ (Alexanderplatz), corazón del antiguo Berlín oriental bajo control ruso, es de unos 20 euros aproximadamente. Pocos taxistas hablan Inglés con fluidez, más bien lo ‘chapurrean’, pero puede uno entenderse, ya que los euros hablan por sí mismos.

La adquisición de billetes intermodales válidos para todos los medios de transporte público de la ciudad (bus, tranvía, metro y S-Bahn o tren rápido) para todo un día (‘Tageskarte‘ por poco más de 5 €) o toda una semana (‘7 tage karte‘ por unos 25 €) supone un importante ahorro de dinero. El billete habitual cubre las zonas de transporte A y B; hay que sacar un billete adicional para desplazarse a estaciones de la zona C, que principalmente son las de la zona metropolitana de Berlín (por ejemplo, Potsdam y Wannsee).

Los tranvías sólo circulan por Berlín oriental. La bicicleta de alquiler es un atractivo medio de transporte para el turista, dada la existencia de numerosos carriles bici, el respeto de los conductores alemanes por el ciclista, la llanura sobre la que se extiende la ciudad y un asequible precio de alquiler.

Curiosidades

El símbolo de la ciudad de Berlín es un oso, que ondea en su bandera.

La Embajada de España en Berlín (Lichtensteinallee, 1) se encuentra en pleno corazón del Tiergarten, el pulmón verde de la capital alemana, que se extiende entre Berlín oriental y Berlín occidental. Lo atraviesa la Avenida del 17 de Junio (Straße des 17 Juni), que parte de la Puerta de Brandenburgo en dirección oeste y que durante los primeros meses de 1945 fue utilizada como aeropuerto provisional, por su proximidad al distrito gubernamental, conforme los rusos estrechaban el cerco sobre la ciudad. En una rotonda en medio de esta gran avenida se encuentra la Berliner Siegesäule, al pie de la que el entonces candidato a la presidencia de EEUU, Barack H. Obama, pronunció su discurso con motivo de su visita a la capital alemana en julio de 2008. La Berliner Siegesäule es la columna conmemorativa de la victoria prusiana sobre Francia en 1870; cuenta con mirador que ofrece grandes vistas de la ciudad en 360 grados sobre el Tiergarten.

Los alemanes son por lo general personas cordiales, muy amables y educadas, por lo que es muy importante tratarles de igual modo y no alterar su ‘paz social’, sobre todo con la tendencia típicamente española de hablar a voz en grito en los espacios públicos. Cuando se viaja en un medio de transporte colectivo en Alemania se aprende a escuchar y disfrutar de la armonía del silencio.

No en todos los sitios hablan o ‘chapurrean’ en la lengua de Shakespeare, aunque es más habitual que lo hablen en los lugares más turísticos de la ciudad (más en el oeste que en el este, donde la mayor parte de la población estudió ruso como principal lengua extranjera), por lo que ya lo saben, dejen a un lado la vergüenza típicamente española al ‘speaking in English’ y hágase entender en las ‘lenguas bárbaras’. El español no es aún un idioma muy popular entre los alemanes, aunque Berlín acoge una sede muy espaciosa y moderna del Instituto Cervantes, cuyo equivalente alemán es el Goethe Institut.

Berlín no es aún una ciudad demasiado cara, al menos no más que Madrid o Barcelona; desde luego, más barata que Londres. A título de curiosidad, se puede afirmar que Berlín fue mucho más cara en los años 40 del Siglo XX, en los que 1 marco del Reich (Reichmark) equivalía a unos 12,50 € actuales.

El famoso Muro de Berlín, que convirtió la parte occidental de la ciudad en un gueto de libertad capitalista en el seno de un Estado comunista, la extinta República Democrática de Alemania (RDA), tenía una longitud total de 155 kilómetros. Una larga sección de muro, de aproximadamente una milla de longitud, se extiende aún a lo largo de la ribera norte del río Spree como una galería de arte popular al aire libre (East Side Gallery) con graffiti obra de artistas de todo el mundo y en los que se refleja su visión de la democracia y los derechos civiles. Existen otras secciones de muro aún en pie en diversos puntos del Mitte.

Pese a la unificación, la división de Berlín está aún presente de forma inmaterial en la ‘conciencia colectiva’ de los berlineses. Así como muchos berlineses occidentales se han trasladado al este de la ciudad contribuyendo a la regeneración y el crecimiento económico del Mitte (distrito centro), no han sido muchos los berlineses orientales que se han trasladado a Berlín occidental, principalmente por razones económicas y relativas a la brecha existente en el nivel de vida. Las dos partes de la ciudad editan sus propios diarios y los matrimonios entre personas de ambas procedencias no son aún, tras 20 años de unificación, muy habituales, o al menos eso cuentan los berlineses.

Precauciones

Achtung! (¡Atención!) Los billetes de autobús, metro (U), tranvía (H) y tren rápido (S Bahn) hay que cancelarlos (validarlos) en las máquinas de color amarillo o rojo que a tal efecto se encuentran en el andén de las estaciones de metro y tren. Los autobuses y tranvías llevan el mismo dispositivo de cancelación de billetes en su interior. Los billetes de tren y metro se pueden adquirir en ventanilla o, lo más normal, a través de máquinas expendedoras situadas en las propias estaciones y en las que se puede seleccionar el idioma español. Los billetes de autobús o tranvía se le solicitan directamente al conductor o se le muestra el abono diario o semanal si fuera el caso.

Achtung! Achtung! (¡Atención! ¡Atención!) Los revisores del consorcio de transportes públicos de Berlín visten de manera informal y se camuflan entre el pasaje hasta que el medio de transporte está en movimiento y la persona presuntamente infractora no tiene escapatoria, momento en el que proceden a acreditarse documentalmente como lo que son y a pedir ‘los papeles’ a todo el mundo. Así que ejerzamos honradamente nuestra ciudadanía comunitaria pagando la tarifa de rigor correspondiente al utilizar los transportes públicos. La sanción mínima son unos cuantos euros por viajar sin ‘karte‘ o billete.

Berlín es una ciudad segura y tranquila en todas las zonas de interés turístico, que son la mayoría de las que recorre el turista ocasional. Ante cualquier eventualidad, el teléfono de emergencias es el 112 y el de la Policía (Polizei), con una estética aún muy militarizada, el 110.

El autor de este post ha visitado Berlín en 6 ocasiones, febrero y noviembre de 2006; febrero, abril, junio y octubre de 2007. Y aún así, todavía le quedan rincones por descubrir en la capital germana.

© ERP, 2009. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, por cualquier medio, sin la autorización expresa del titular del copyright.

[Véase próximamente ‘Descubriendo Berlín (II) – Discovering Berlin, DE (II)’ para acceder a la relación de visitas de interés de esta gran capital europea]

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